Encontrar tu estilo no consiste únicamente en identificar qué prendas te gustan. También implica descubrir qué quieres expresar, qué te inspira, qué ha cambiado en ti y qué quieres conservar de la imagen que ya tienes.
En la primera parte de esta guía empezamos a conocernos desde nuestra vida cotidiana. Ahora vamos a mirar un poco más hacia adentro.
Porque para encontrar tu estilo, también necesitas preguntarte quién eres, qué quieres comunicar y cómo quieres sentirte cuando te miras al espejo.
Así que sigue cuestionándote. No hay respuestas correctas o incorrectas: lo importante es que sean honestas contigo.
Aquí tienes más preguntas para seguir descubriendo tu estilo.
1. ¿Cuáles son tus hábitos al vestirte?
Tu estilo también está escondido en tus hábitos.
Tal vez siempre armas el outfit la noche anterior. Quizás decides qué ponerte cinco minutos antes de salir. Puede que tengas un uniforme personal sin darte cuenta: el mismo tipo de pantalón, una camiseta, una chaqueta y los zapatos que siempre funcionan.
No tienes que eliminar esos hábitos. Primero hay que entenderlos.
Pregúntate:
- ¿Cómo suelo elegir qué ponerme?
- ¿Repito combinaciones?
- ¿Tengo prendas «comodín»?
- ¿Qué hago cuando siento que no tengo nada que ponerme?
- ¿Prefiero planear mis outfits o improvisar?
- ¿Cuánto tiempo quiero dedicar a vestirme?
- ¿Qué tan importante es para mí variar mis looks?
Conocerte también significa saber cómo te gusta vestirte, no solamente cómo quieres verte.
2. ¿Qué es negociable y qué no?
Aquí empieza una de las partes más importantes para construir un estilo que realmente puedas mantener.
No todo tiene que gustarte. Y tampoco tienes que usar algo solamente porque «favorece».
Hay elementos que pueden ser negociables y otros que simplemente no quieres incorporar a tu forma de vestir.
Define tus no negociables
Pregúntate:
- ¿Qué prendas no quiero usar?
- ¿Qué materiales no me gustan?
- ¿Qué tipo de zapatos nunca elegiría?
- ¿Hay colores que definitivamente no quiero en mi armario?
- ¿Qué tan importante es para mí sentirme cómodo?
- ¿Qué tendencias no me interesa seguir?
- ¿Qué características debe tener una prenda para que realmente quiera usarla?
Después identifica tus negociables:
- ¿Qué cosas estaría dispuesto a probar?
- ¿Qué tendencia me genera curiosidad?
- ¿Qué colores podría incorporar poco a poco?
- ¿Qué prendas podría utilizar de una manera diferente?
- ¿Qué parte de mi estilo actual podría evolucionar?
Construir un estilo propio no consiste en tener una lista interminable de reglas.
Consiste en saber qué quieres mantener, qué quieres explorar y qué definitivamente no necesitas.
3. ¿Qué quieres que tu imagen diga de ti?
Hasta ahora hemos hablado de tu vida, tus hábitos y tus preferencias. Ahora puedes empezar a pensar en percepción.
No se trata de controlar exactamente lo que los demás piensan de ti. Se trata de decidir qué aspectos de tu personalidad quieres que tengan presencia en tu imagen.
Pregúntate:
- ¿Cómo quiero sentirme cuando me visto?
- ¿Qué tres palabras me gustaría que describieran mi imagen?
- ¿Quiero proyectar una imagen más creativa, relajada, elegante, práctica, sofisticada o cercana?
- ¿Qué parte de mi personalidad quiero que sea visible?
- ¿Hay alguna característica de mí que siento que mi ropa no representa?
- ¿Cómo quiero verme en diferentes etapas o espacios de mi vida?
Por ejemplo, quizá descubras que quieres una imagen cómoda, creativa y pulida.
Eso es mucho más útil que decir simplemente «quiero tener un estilo aesthetic».
Las palabras te permiten empezar a tomar decisiones.
4. ¿Qué patrones aparecen cuando juntas todas tus respuestas?
Este es el momento de dejar de mirar las respuestas de manera independiente.
Vuelve a ellas y busca coincidencias.
Quizás descubriste que:
- tu rutina exige comodidad;
- trabajas en un ambiente creativo;
- prefieres prendas sencillas;
- disfrutas los accesorios;
- no te gustan los estampados;
- quieres proyectar una imagen más sofisticada;
- necesitas looks que puedan pasar del trabajo a un plan después de la oficina.
Ahora tienes mucha más información que cuando comenzaste.
Tu estilo podría empezar a construirse alrededor de esas características, en lugar de una etiqueta que encontraste en redes sociales.
Intenta completar esta frase:
«Mi estilo necesita ser __________, __________ y __________. En mi vida necesito ropa que __________. Me gusta __________, pero no me interesa __________. Quiero que mi imagen transmita __________.»
No tiene que quedar perfecto.
De hecho, es mejor que esté abierto a cambios.

¿Y ahora qué hago con toda esta información?
No necesitas salir inmediatamente a comprar ropa nueva.
El siguiente paso es experimentar con lo que ya tienes.
Elige algunas prendas que sí representan las respuestas que encontraste y empieza a crear combinaciones diferentes.
Prueba también aquello que te genera curiosidad, pero hazlo de manera gradual. El objetivo no es construir un armario completamente nuevo en un día, sino comprobar qué decisiones realmente funcionan para ti.
Puedes incluso llevar durante algunas semanas una pequeña nota con tres preguntas después de vestirte:
¿Me gustó cómo me vi?
¿Me sentí cómodo?
¿Sentí que este look se parecía a mí?
Con el tiempo, las respuestas empiezan a mostrar patrones.
Y esos patrones son mucho más valiosos que cualquier test que te diga qué estilo tienes en cinco preguntas.
Construir un estilo propio empieza por conocerte
La asesoría de imagen personal puede ayudarte a observar tu imagen desde una perspectiva más consciente, pero encontrar tu estilo no debería convertirse en intentar encajar en una categoría.
Tu estilo tiene que conversar con tu vida.
Con tu trabajo, tus actividades, tus hábitos, tus gustos, tus límites y también con la persona que quieres expresar hoy.
Por eso, antes de preguntarte «¿qué debería ponerme?», prueba con preguntas más interesantes:
¿Qué necesito?
¿Qué me gusta?
¿Qué no quiero?
¿Cómo quiero sentirme?
¿Qué quiero comunicar?
¿Qué tiene sentido para mi vida?
Quizás todavía no puedas ponerle un nombre a tu estilo después de responderlas. Y está bien.
Porque el objetivo no es encontrar una etiqueta.
Es empezar a encontrar una imagen que se sienta como tú.
¿Quieres seguir descubriendo tu estilo?
Si llegaste hasta aquí, ya tienes nuevas pistas para entenderte un poco mejor. Pero este proceso no termina con estas preguntas.
Si todavía no has leído la primera parte de esta guía, te invitamos a hacerlo. Allí encontrarás preguntas sobre tu estilo de vida, tu trabajo, tus hábitos, tus preferencias y esos pequeños detalles que también dicen mucho sobre tu imagen.
Vuelve al inicio, sigue cuestionándote y conecta todas tus respuestas. Porque encontrar tu estilo no se trata de elegir una etiqueta, sino de descubrir qué realmente se siente como tú.
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